Especial vida y obra del tipo de los Alienígenas Ancestrales

Mucho pelo, músculo y arqueología... Toda la verdad sobre quién es este tipo tan simpático del meme de los Alienígenas Ancestrales.

Por Pablo Bonnet (julio 4, 2020)
Delirio histórico-espacial del tipo de los aliens | Fantástico Magazine © 2020

Quien haya pasado algún tiempo procrastinando en la red, o simplemente haya dedicado alguna tarde a hacer zapping por los canales de documentales, se habrá topado sin duda en alguna ocasión con este señor bien trajeado, con sus brazos abiertos, el pelo desbocado y una sonrisa delirante. Giorgio Tsoukalos, que así es como se llama, se convirtió en meme allá por el 2011, coincidiendo con el auge de Ancient Aliens, programa de televisión que produce y que lo dio a conocer al mundo, pasando así a formar parte de la historia viva de Internet.

Charlatán para unos, iluminado para otros… He aquí para los más curiosos la vida del hombre tras el meme, sus rocambolescas hipótesis y el secreto de su peinado. Descubran conmigo el asombroso pasado y presente del personaje más mediático de las fascinantes teorías de los alienígenas ancestrales.

Si Giorgio Tsoukalos y Mulder dicen que fueron los aliens, entonces TIENEN QUE SER LOS ALIENS... | Imagen via 9gag

Músculos galácticos. Su vida antes de los aliens

De padre griego y madre austriaca, Tsoukalos nace en Suiza en 1978, en donde pasará su infancia y adolescencia hasta la década de los noventa. Este ambiente multicultural le dispondrá sin duda a aprender parte de los cinco idiomas que dice hablar, entre los que se encuentran el griego, el francés y el alemán. (Los otros dos son el español y el inglés, por si se lo estaban preguntando…).

Será justo en estos primeros años cuando Tsoukalos comience su acercamiento hacia asuntos de orden ufológico, aunque todavía pasaría algo más de tiempo hasta convertirse en una personalidad destacada en la materia.

Según él mismo ha relatado a sus fans en un hilo de preguntas y respuestas en la red social Reddit, fue su abuela la que de niño le plantearía por primera vez estos temas, siendo ella una gran aficionada a estas marcianas cuestiones pese a ser una fervorosa católica. Y es que al parecer el pequeño Giorgio se iba a dormir, cuando se quedaba con sus abuelos, con estos cuentos y fantasías de seres de otro planeta que habían guiado a la Humanidad en la antigüedad, lo que años más tarde le acabaría llevando sin duda a hacerse con una copia del libro “¿Carros de los Dioses?” , obra del mismísimo Erich von Däniken, el erróneamente considerado fundador de la teoría de los alienígenas ancestrales (como veremos más tarde), prendiendo sin duda en su interior la llama de la curiosidad por estos delirios espaciales.

Portada de "Carros de los dioses", libro de cabecera de fumetas y hippies en los 70s, de Erich von Däniken

Sin embargo, convertirse en el moderno heredero y pupilo de von Däniken no iba a ser ni mucho menos el objetivo inicial del joven Giorgio, quien sentía también por aquel entonces una profunda admiración hacia el fisioculturismo, deporte al que él mismo llegó a dedicarse y con excelentes resultados, como atestiguan algunos testimonios gráficos de esta época de juventud que pueden encontrarse fácilmente en nuestra querida Internet en los que un fornido y lozano Tsoukalos se regocija al sol en un barco sobre azuladas aguas en una espléndida estampa de verano.

Y así es que nuestro inquieto personaje decide tirar millas durante su etapa universitaria para estudiar Comunicación Deportiva, y cruza los mares como hiciera su abuelo en algún momento cercano a 1870, según afirma el propio Tsoukalos, quien se defiende a sí mismo como noble descendiente de un linaje de griegos-americanos instalados en el neoyorkino barrio de Brooklyn.

Pero no es el encanto de la gran manzana y el perderse entre los altos rascacielos lo que más le cautiva, sino todo lo contrario, por lo que acaba instalándose en la romántica Ithaca, ciudad a orillas del lago Cayuga, perteneciente al mismo estado y mucho más parecida a su natal Lucerna, enclavada en mismo centro de Suiza junto a lago de los Cuatro Cantones y pintorescamente abrigada por las sierras de los Alpes. Así lo afirmaba el propio Tsoukalos en cierta ocasión en una entrevista para un periódico universitario en la que repasaba con tono jovial su incipiente trayectoria como promotor de la práctica del fisioculturismo.

Las cataratas de Ithaca. Una imagen del encanto natural de esta zona libre de derechos destinada a aligerar la lectura de este artículo. | Wikimedia Commons. Por Stilfehler [CC BY-SA 3.0]

Y es que efectivamente logra en poco tiempo una exitosa carrera en este mismo ámbito, destacando por haber llegado a ser promotor de la Federación Internacional de Fisioculturismo (IFBB en inglés) y productor y director del campeonato anual IFBB San Francisco Grand Prix, méritos que fue alcanzando desde su posición de estudiante en Ithaca al atender desde aquel entonces como voluntario a las diversas competiciones de culturismo que se celebraban por el país. De hecho, en uno de estos eventos Tsoukalos llegaría a conocer en persona nada menos que a Arnold Schwarzenegger, el mismísimo alcalde de California, con quien llegó a fotografiarse, regalando al mundo una de esas curiosas y agradecidas fotos de extrañas parejas que tanta gracia nos hacen.

Así es que todo parecía ir rodado en la vida de Tsoukalos hasta que un día le llega de nuevo la llamada, como en un fervor religioso, de los cuentos que le contaba su abuela –porque la creencia en los aliens viene a ser como el sentimiento religioso: se cree o no se cree y siempre con total confianza– y nuestro curioso personaje termina conociendo también en persona al ancestral maestro von Däniken, el autor de su libro de cabecera. Con todo, Tsoukalos acaba dejando ya a un lado el ámbito del músculo y el aceite bronceador para por completo en los astros, que parecían tener, como en una epopeya griega, su propio destino prefijado.

Hito en la historia pop: el encuentro con Erich von Däniken

Sin duda, merecería la pena conocer con detalle las circunstancias por las que las vidas de estos dos ilustres personajes confluyeron, pero será mejor que no nos alarguemos en este detalle –probablemente auspiciado por la afición que el propio Tsoukalos sentía hacia el autor desde su juventud en Suiza– y dediquemos mejor unas líneas a hablar del otro genio pensante, ya que nos ayudará a entender mejor otras cosas. Y es que, al fin y al cabo, el uno no podría haber sido nunca sin el otro. El caso es que un día Giorgio conoció a von Däniken. O von Däniken a Giorgio. Claro está, siempre según como se mire…

Erich von Däniken, a menudo considerado como el padre de esta corriente de los alienígenas ancestrales, nació también en Suiza en 1935 y, como su alumno aventajado Tsoukalos, no consagró de entrada toda su vida a investigar acerca de los extraterrestres, sino que se dedicó primero a otras cosas.

En concreto, von Däniken hizo carrera en el sector hotelero, comenzando como ayudante y llegando a convertirse en manager, aunque con una trayectoria no exenta de acusaciones de estafas fiscales y diversos fraudes que lo terminarían llevando a prisión, lugar desde donde escribiría, por cierto, Retorno a las estrellas, su segundo libro de temática alienígena.

Mucha gente ha tenido una primera vez con von Däniken. En mi caso fue con este "El mensaje de los dioses", título que compré en un mercadillo de segunda mano y leí casi de golpe un día de playa. | Fotografía del autor (por una vez en la vida...).

Y es que para aquel entonces von Däniken ya se había dado cuenta de que lo verdaderamente rentable, y libre de la amenaza de convertirle a uno en reo, no era otra cosa que alimentar el corpus de esta corriente de explotación literaria.

No en vano, las ventas de ¿Carros de los Dioses?, un éxito sin precedentes, le habrían bastado por sí mismas para financiar los costes de todo el proceso judicial, permitiéndole procurarse de buenos abogados que lograrían sacarlo de la trena al cabo de un año. Y así es que los extraterrestres acabaron salvando a von Däniken de la vida carcelaria y le abrieron la puerta a una nueva vida libre de criminalidad e incluso más próspera, si cabe.

Esta primera obra, ¿Carros de los Dioses?se convertiría en un fenómeno de masas gracias a su tesis de que los alienígenas habían visitado la tierra durante la Antigüedad, dejando a su paso un sello esquivo pero palpable en toda la cultura popular y sagrada de aquellos años y dando pie, por tanto, a una reinterpretación de todos los textos y monumentos antiguos. Es decir, que en donde en la Biblia pone “ángel”, lean ustedes mejor “extraterrestre”, y allá donde el ser humano haya plantado una pirámide, pónganse a pensar en “naves espaciales”…

El jeroglífico del helicóptero de Abidos, una de las "pruebas" más defendidas por los creyentes de las teorías de los antiguos astronautas... ¿Un mero efecto pareidólico o TIENE QUE SER COSA DE LOS ALIENS? | Fotografía de dominio público en Wikimedia Commons.

El tema es que esta revisión tan entretenida de la historia, aunque delirante, ha demostrado ser absolutamente rentable, pues ha logrado generar un próspero negocio a base de poner a la gente a imaginar estos pasados espectaculares (y acaso más cautivadores que la fascinante mundanidad de las civilizaciones pasadas). Todo es mejor con extraterrestres, supongo…

En realidad esta idea de los “astronautas ancestrales” tampoco es que fuera originalmente de von Däniken, sino que había sido ya planteada desde la ficción por diversos autores a lo largo del siglo XIX y fue puesta sobre la mesa como hipótesis durante los años cincuenta del siglo pasado por el periodista británico y pseudohistoriador Harold T. Wilkins; por no hablar de que puede decirse que es uno de los pilares básicos de la fabulosa cosmología de H.P. Lovecraft

Incluso una figura tan respetable como el mismo Carl Sagan ha debatido sobre el tema en alguna ocasión. Aunque, eso sí, nadie como von Däniken para explotar como dios manda el asunto.

Entrada del Mistery Park, ¡un parque de atracciones de astronautas ancestrales diseñado por el mismo Erich von Däniken! Otro buen ejemplo de hasta dónde ha llegado la fiebre alien... | Fotografía por Krischan 74. Wikimedia Commons. [CC BY-SA 3.0]

Salto definitivo a las estrellas: el origen de la serie Ancient Aliens

Así es que Giorgio Tsoukalos y Erich von Däniken terminan fundando juntos la asociación AASRA, exótico nombre cuyas siglas se corresponden con el más exótico todavía de Asociación Arqueológica y de Investigación SETI (Archaeology, Astronautics and SETI Research Association en inglés), supongo que para dotar de sentido a sus actividades.

Para que podamos entender todo esto mejor, Tsoukalos define a AASRA en su página web como “un foro para aquellos que tienen una insaciable curiosidad acerca de nuestro pasado y un intenso deseo de entender los variados misterios del mundo, ya sea a través de la exploración de campo o mediante la indagación de pruebas en archivos”, lo cual viene a ser una definición bastante ajustada de la fantasía investigadora recreada en su serie estrella Ancient Aliens.

El show, que comenzó a emitirse en el año 2010, logró convertirse muy pronto en todo un fenómeno cultural del Canal Historia. Su productor, el ganador de un Emmy Kevin Burns, afirmaba haber tenido la idea para el programa tras haber participado en la producción de un programa promocional para televisión de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, cuarta parte de la saga clásica de aventuras dirigida por Spielberg y estrenada en 2008 que recogía estas ideas de los antiguos astronautas en su argumento.

Habiendo sido él mismo lector de von Däniken en su etapa de gloria en los 70s se le ocurrió que podría merecer la pena hacer algo con ello y comenzó a mover el proyecto para presentarlo a la cadena.

Infografías noventeras y un sinfín de preguntas retóricas bien orquestadas en la mítica intro de Ancient Aliens.

La historia de cómo acabó dando con Giorgio Tsoukalos, la estrella de su programa es muy sencilla. Cuando Kevin Burns pensó en contactar con von Däniken, dio por hecho que estaba muerto, por lo que ordenó a su equipo que buscara a un sustituto moderno que pudiera asumir el rol principal del primero dentro el campo de los antiguos astronautas.

Al final, el escogido definitivo no fue otro que Tsoukalos, quien se encontraba por aquel entonces en San Diego (California, EEUU) dirigiendo ya su revista de pseudohistoria Legendary Times desde la asociación AASRA junto al propio von Däniken, quien, por supuesto, acabaría apareciendo también en el programa.

Ancient Aliens, que pasó de ser planteado como un solo documental a una serie de hasta quince temporadas, ha logrado con los años replicar el inusitado éxito de la obra literaria ¿Carros de los Dioses?, acercando estos enigmas arqueológicos inventados a nuevas generaciones deseosas de conspiración y a costa de ganar, sin duda alguna, tantos detractores como adeptos.

Numerosos artículos en medios de prestigio como Forbes o la revista del Instituto Smithsoniano, así como diversas personalidades del ámbito académico, se han mostrado a menudo muy críticos con la temeraria apuesta del Canal Historia por narrar los hechos fabulosos que se cuentan en cada episodio como si fueran veraces.

Y he aquí la mejor versión del meme...

Ni tan siquiera el simpático Giorgio ha logrado salir indemne de las feroces críticas. Y basta bucear un poco por Internet para toparse con alguno de sus enemigos.

Por ejemplo, el divulgador Jason Colavito, quien ha centrado su carrera en explorar las conexiones entre la ciencia, la pseudociencia y la ficción especulativa, hace ver en su web personal que, pese a que Tsoukalos afirme haber publicado una obra literaria titulada originalmente Gods or Ancient Aliens (“Dioses o extraterrestres” en español), dicha obra en realidad no existe como tal, sino que es, más bien, una presentación en PowerPoint.

Sea como fuere, aunque este blog apuesta por no confirmarlo ni desmientirlo, lo cierto es que haciendo una búsqueda más o menos exhaustiva en las redes no es posible de primeras hallar referencia alguna al libro en cuestión (o al PowerPoint, si es que de esto trata la cosa). Así que, como en el tema de los platillos volantes, elijan ustedes si quieren creer o no… Al fin y al cabo, en esto mismo se basa el divertimento de la pseudociencia.

Vida personal del genio espacial

Pero, al margen de las críticas, en lo personal Giorgio Tsoukalos, quien se definía a sí mismo en una biografía en su página web (que he rescatado de Internet Archive) como un Indiana Jones hecho realidad, amén del mayor experto en el tema de los antiguos astronautas, está felizmente casado, encantado de ser un meme y más que satisfecho de contar con toda una legión de fans que acude en masa a sus eventos y charlas.

Y es que, aparejado al éxito de la serie, Tsoukalos comenzó a hacerse viral en la red debido a sus constantes apariciones en cada episodio, en los que afirmaba con gran entusiasmo a cámara que detrás de cualquier asunto tendrían que estar detrás los extraterrestres.

A veces en forma de pregunta retórica –“¿Podrían ser quizás los extraterrestres?” – y otras, mediante afirmaciones tajantes –“Para mí no cabe ninguna duda. Tiene que haber sido cosa de los extraterrestres…”-, Giorgio parecía estar siempre dispuesto a decir lo que hiciera falta para alimentar a su personaje del tipo que cree que todo ha sido a causa de los alienígenas; una fama que, por otra parte, le produce gran simpatía, según ha relatado a sus fans en Reddit.

La fabulosa evolución del pelo de Giorgio Tsoukalos | Imagen via 9gag.com

De hecho, la evolución de su pelo, cada vez más encrespado a lo largo de las temporadas y objeto de debate en forma de memes, obedece también a esta intencional caricaturización de sí mismo, tal y como ha reconocido el propio Giorgio, quien en Reddit confesaba moldearlo para cada ocasión a base de echarse muchísima laca, en un ejercicio, imaginamos, encaminado a seguir promoviendo su imagen de genio alocado por el que tanto cariño recibe.

Y para ir cerrando, una última confesión hecha por Giorgio Tsoukalos en Reddit que merece la pena comentar: al parecer él mismo vio una nave espacial alienígena una vez en su vida.

Fue en 2014, con otras 26 personas, en el parque nacional de Joshua Tree (California, EEUU) durante una conferencia llamada Contact in the Desert. Sobre la medianoche, todos los asistentes vieron a la vez un conjunto de luces en mitad de la constelación del Carro que no debían estar ahí y que eventualmente comenzaron a moverse, ascendiendo en la noche por la cúpula celeste hasta perderse en la oscuridad…

Me imagino perfectamente el entusiasmo que pudo haber sentido nuestro protagonista, acaso deseando ir montado él mismo en estas naves para descubrir en los astros la clave de los secretos por los que ha consagrado su propia vida. Aunque puede que tampoco le pareciera tan importante.

Y es que a estas alturas puede afirmarse que Giorgio Tsoukalos ha ascendido ya a las estrellas en forma de fenómeno mediático y seguirá, al menos, brillando en mitad de las redes junto a otros grandes como Rick Ashtley.

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